Espíritu
Cuando se escucha el Viento en silencio
Querríamos viajar en Él
Despojados
(En las celdas del mundo
En los desvanes del mundo
Sopla el Viento y canta
Entre vacías esperas desiertas)
Decir las cosas con el Viento
Dejarlo todo ascender con el Viento
¡Es el viaje de toda tierra
Hacia el origen de los Cierzos!
¿Dónde va el Viento con su prisa amada
Con su música profunda y antigua?
Traquetea en las ventanas de los desvanes
Del alma
Levanta freáticos fervores escondidos
Abre estancias grandes como paraísos estrellados
Con extensiones donde juega el misterio entre penumbras
Recrea planetas viejos desde el fondo del silencio
Una nueva Tierra que en paz deambula
Por los bellísimos espacios de lo eterno
Llena de compasión y sin fronteras
(Tan sólo vida y montes y aguas
En unidad de esfera)
¡Ay, la oscuridad luminosa de las celdas
La coloreada magia hosca de los desvanes!
Viento, viento que corre en libertad
Viento cantando en lo infinito de la ausencia
Suavemente
(¡Qué dulces las horas en el abandono
A lo absolutamente íntimo!)
Sentirse morir en el país de los desvanes
En el país de las celdas umbrosas
En el país de lo supremamente útil
Sentirse morir y en ese instante
Despertar con un rayo de luz que baja
Desde el techo altísimo de la noche
(¿Escuchas las alas de los pájaros aletear
En los pobres nidos de arcilla y pajicas?)
Despertar desde la paradoja de la miseria
Despertar de no tener nada entre los dedos
Despertar por no tener nada y en la casa
Que nadie quiere ni visita
(Libros que nadie lee en la pesada y vieja arca
De los tesoros
Abrigos que ya nadie se pone para vivir
Entre el paisaje grisáceo de los inviernos
Juguetes con sus colores gastados
O con sonrisas abriéndose bajo telarañas
Cosidas entre el polvo
Mesas que solamente el poeta prefiere
Mesas que dan versos
Del color de los atardeceres acariciados
En soledad
Y ventanas altas y chiquiticas como lucernas
Con arrugas impresas en años amarillos
Que ya nadie podría recordar
Ventanas para Ver más que para ver)
Viento, viento, sopla en tu vuelo unitario
Sobre todas las celdas del mundo
Sobre los desvanes que habitan poetas y monjes y niños
Y también sobre todos los hombres
Muestra desnuda tu canción de cielo y altura
Condúcenos entre sonidos de hermosa claridad
Hacia tu Casa
A los perdidos
A los que creemos nuestra alguna luz
A los que todavía no tenemos la humildad
De la escondida belleza de tu Voz
Juan Bielsa
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